Temporal de Tina Trost
Temporal, el primer EP, tan
esperado por algunos, de Tina Trost.
(Octubre 2024, Buenos Aires,
Argentina)
Un primer vistazo a lo que se viene en próximas y sucesivas entregas de Tina. Una condensación de años de influencias, trabajos musicales y gustos muy bien compensados, tales como:
Klezmer, folk punk, tango,
balkan, futbol, barrio y vivencias personales.
Todo deliberado de una manera
honesta, cálida, precisa.
¿Cómo no admirarla y amarla?
Tina es una artista versátil, una
Victorinox Rumana. Además de tocar
varios instrumentos como el acordeón, bombardino, guitarra, tuba, tiene una
gran voz y una gran capacidad interpretativa, y una enorme presencia
escénica.
Tina ha roto su propio molde. Es
una suerte de Tita Merello y María Tanase, con la gracia y coraje de un artista
que arroja cuchillos en el circo durante el día y baila y canta en el cabaret
por las noches.
Es por eso que Tina ha sido todos
estos años, una pieza vital e irremplazable en otros proyectos musicales como
Fandango, Desmadre Orkesta, el show de
Moldavsky, la Cesar Pavón, y sesionista de muchos otros proyectos.
Tina se adueña con facilidad y
delicadeza del escenario y sus luces. Clavando cada nota preparada o
improvisada en el ángulo.
Estas grabaciones realizadas en
los estudios de “Tronador Records”, de la mano de Lautaro Merzari y José
Lavallén, nos deja con una sensación que la definiría como un pañuelo de seda que te entra por la oreja y se te queda adentro.
Excelentísimo trabajo de mezcla, que respeta y enaltece las elecciones
estéticas del artista. Otro gran atino es la participación de Nico Fernández en bajo y
Lucho Lacreu en serrucho, el themerin de
los pobres.
Celebro primero que nada, el
hecho de que las letras y las melodías, son las grandes protagonistas de estas
canciones, dicen lo que tienen para decir, y se retiran silbando bajito,
dejando espacio para la siguiente. No hay un compás de mas ni de menos, ni
solos interminables, ni repeticiones innecesarias. Ese recurso, tiende puentes
fáciles de transitar entre la música, el artista y el oyente.
Eso es signo de un buen
compositor, que respeta al oyente, y que media con exactitud, entre lo que
quiere dar y lo que intuye que el público quiere recibir.
Cada canción tiene su estilo, su
estética, su textura, sus elementos para contarnos algo, no sobra ni falta
nada. Las intenciones y dinámicas son amplias. Tiene la delicadeza de evitar pisar
copas de cristal y la fuerza Tinesca de talar un tronco cuando el tema lo pide.
Cada canción es un escenario, un
horizonte, una hora del día distinta y un clima en particular.
Las armonías son amables, bien
construidas, pero con la grata sorpresa de no ser predecibles.
No puedo más que agradecer la
llegada de estos temas, ponerlos inmediatamente en mis playlist, y rogar que
esta puerta que Tina abrió para nosotros, permanezca abierta muchísimo tiempo.
¿Donde podemos escucharlo? Acá:
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