Kozin
Pienso en Vadia,
Solo,
En una choza,
En las estepas heladas de Magadan.
Oro abandonado en la nieve.
Partituras, gatos, un piano,
Afuera todo el frio y el olvido del mundo,
Devorándolo todo.
¿Cómo llegas a los noventa años con una sonrisa y
orgulloso de vos mismo?
Tus dedos saben de memoria los caminos de la música.
Una gitana baila y llora mientras Vadia toca “gitano
húngaro”,
Revolea en el aire un pañuelo con más historia que algunos países.
Cortinas amarillas apolilladas,
Botas grandes y un pulóver agarrado por alfileres.
Vadia le canta a Magadan,
Su prisión, su hogar.
Vadia le canta a sus años de exilio
Su pesar, su dolor, el olvido, la vergüenza
Vadia se canta a sí mismo,
Porque con su voz y sus dedos,
Le gana a todo eso.
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