TODOS SOMOS FAUNA CADAVÉRICA

 

Introducción

La entomología forense es el estudio de los insectos asociados a un cuerpo muerto para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte.

Los insectos como moscas, escarabajos, avispas, hormigas, polillas, etc., se alimentan de cadáveres consumiéndolos hasta los huesos. Esto puede variar dependiendo del clima o tipo de suelo. Los insectos son los primeros en llegar a la escena del crimen y  con predecible frecuencia.

Los parámetros médicos son utilizados para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte cuando éste es corto. Pero después de las 72 horas la entomología forense es con frecuencia  el único método para determinar el intervalo postmortem.

Las moscas tienen características únicas para ser utilizadas con la ciencia forense. Por ejemplo su hábito alimenticio necrófago. Su fisiología les permite detectar el olor emanado por un cadáver a kilómetros de distancia.

 

Paso mucho tiempo del día pensando en la vejez y en las enfermedades, las mías y la de los demás. Suelo imaginarnos a todos viejos, intento adivinar cuantos cortes de pelo nos quedan, intento predecir cómo vamos a llegar a esa vejez.

Pienso en  el día en el me avisen que mi vieja se murió, o que pisó mal un escalón y se rompió la cadera. Pienso en el día en el que empiece a notar que ella tiene demencia senil, o cualquier otro cuadro degenerativo.

Pienso en el día que mi viejo tenga otro infarto, por seguir comiendo como un tano calabrés los fines de semana. O que mi hermano explote de estrés por el trabajo o tenga un accidente.

Tengo miedo que mis amigos se mueran, se enfermen, tengan cáncer. Que mi novia desaparezca, le pase algo, tenga una muerte súbita.

Pienso en estos escenarios del terror todo el tiempo, todos los días. Como si el futuro, la enfermedad, el decaimiento, la vejez, estuvieran a la vuelta de la esquina.

 Pienso en el óxido, las canas, la humedad, las articulaciones.

Tengo miedo que mis manos no puedan tocar más el piano, miedo de no poder escribir más nada. Miedo de estar anclado en mi casa como un fantasma, de no poder salir o poder bajar una escalera. Miedo de verme del otro lado del vidrio de un geriátrico.

Tengo miedo de empezar a ir a velorios, de contar ataúdes, y que estos tengan los nombres de toda mi gente menos el mío, ir quedándome viejo y solo.

 

Hace un año más o menos pinté este cuadro. Es una escena de la película Gadjo Dilo (El extranjero loco) de Gatlif. Izidor llora, baila, canta, bebe y arroja vino sobre la tumba de su amigo muerto. Dice algo así como “moriré si no termino esta botella”. 

Mi vieja cuando era adolescente. Mi vieja entre los veinte y los treinta. Mi vieja ahora, en su última visita a mar del plata con casi ochenta.



Cementerio de Chacarita











 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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