Happy hour
Es viernes y su nariz lo sabe.
Entra al bar como Moisés al Mar Rojo,
Escapando de las cortinas de naftalina,
Con bruxismo en los calzones,
Con cien kilómetros de lujuria en sus pupilas,
happy hour de pintas negras como cena,
Como un pequeño triunfo,
Con bronces y fanfarrias mentales
Empañando con dulzura el enojo vespertino
Pidiendo ni más ni menos
Que las tretas tercas de un par de tetas,
Lo alejen de sí mismo.
Comentarios
Publicar un comentario