Una vez más en el ruedo de la grabación de un disco

 


Una vez más apostando a comprarme otra casa de veraneo en Beverly Hills, donde los fans no me asedien día y noche, con las regalías de mis hits.

 

Grabar un disco a solas en casa es como querer grabar un disco a solas en la estación espacial Sputnik. Básicamente, la gente está allá en la tierra, feliz, viviendo sus vidas mientras vos o el astrounauta están en calzones, enredados entre miles cables y caminando en una parcela de de 1x1,5m rezando que nada se desconecte.

No hay alguien que nos sirva cada media hora un vaso de whisky ni afine nuestras guitarras.

No hay alguien dándote el pie para grabar. No hay damizuelas esperándote fuera del estudio en un Cadillac. No hay un productor que este esperando que le entregues el disco para darte la otra parte del millón de dolares

solo laberintos de cables, una pc, un micrófono, un teclado midi, ondas electromagnéticas y vos (en calzones)

Grabando los mismos acordes de siempre, enmascarados de maneras distintas, para que no se note el auto plagio, grabando treinta tomas de la voz, porque son todas insalvables y hay que elegir la menos insalvable, mientras el ruido exterior se cuela por la ventana y el vecino de arriba se pregunta “¿porque grita así el tipo?”

 

Uno acumula frases inconexas en un cuaderno, a veces sin mucho sentido como por ejemplo:

Morcilla de auxilio, látigo de salchichas, el mal bebido, destrucción masiva y “dale un beso a mi fantasma”

 

Uno toma notas de lo que escucha, como por ejemplo:

“Robarle la base a Faith no more en King for a day, pero ponerle los acordes de Fiona Apple en criminal, con la voz de Nick Cave en god is the house.”

Uno salta de la idea de TENGO QUE HACER UN GUISO CON X INGREDIENTES, a la idea de  SI HAGO ALGO SENCILLO, PERO SINCERO ESTA BIEN. o la famosa: EN ESTE DISCO, ME VOY A LUCIR, CON UNA ORQUESTACION DE CUERDAS. O la infame: VOY A GRABAR RUIDOS, TEXTURAS, Y LES VOY A GRITAR ARRIBA

Qué se yo. Creo que probé un poquito de todos a esta altura.

No le saco la ficha. Grabé en pedo, semi en pedo, sobrio, en modo cura, en modo positivista, en modo deprimido, en modo mañanero, en modo noctámbulo. Nada me asegura un mejor resultado.

Leí entrevistas y biografías de los grandes, esperando encontrar un secreto, una técnica, un consejo, y me encontré con que los grandes sufren humanamente como uno. ¿Es perseverancia quizás? ¿Fe? ¿Es como ir a pescar, a donde todos te aconsejan que no vayas a pescar porque hace casi treinta años que no se registra que nadie haya pescado algo?

 

Hay una onda rítmica mental, espiritual, que oscila entre “soy el nuevo Charly García” y “¿para qué me parió mi vieja?” que vuelve el espíritu una suerte de “crema americana de Grido” o “estoy en trance, soy uno con el cosmos de la música”, mientras todos están en la playa, metiéndose al mar, conquistando el amor de sus vidas, riendo y saltando, gastando su plata en choclos empalados o churros.

 

 

¿Para qué hago esto? ¿Por qué lo hago? ¿Para quién lo hago?

 

¿Y si la pego?¿y si me lleno de guita con esta bazofia?

 

¿y si cuando soy viejo no tengo ni un peso para los remedios, y me mandan a un gulag en Yakutia?

 

La autocrítica posterior:

¿Por qué grabe con ese sonido, con ese instrumento?

Tendría que haber laburado más las letras,

tendría que haberlo cantado mejor.

Ojala mis viejos nunca escuchen esto.

¿Por qué no estudie ingeniería en sistemas?

 

Pero henos aquí.

En calzones, con este calor, mientras todos están en la playa. Grabando un fucking nuevo disco, en este laberinto de cables, con estos paupérrimos parlantes y auriculares, sin equipos comprados afuera, sin una remuneración, sin un Keith Richards sentado en el banco esperando para volcar su solo mientras me cuenta chistes con un whisky en la mano.

No hay polke

Polke puedo, polke quiero,

Y porque a diferencia de la música, que es perfecta,

Mi vida es imperfecta, mis amores son imperfectos, mis discos también lo son, y lo más que puedo acercarme al cielo de la música, es quemando horas y pupilas en esto. Un registro del presente, o quizás de todo lo acumulado hasta acá. Algo que a futuro podré escuchar e invocar un pasado, un momento, con todos sus matices, alegrías y desgracias

Pronto tendré un disco para ustedes, que es una sensación similar a que les metan una rama cubierta de savia en la oreja.

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